Belleza, imagen corporal
y cirugía estética

Facebook, Instagram, Selfie, Twiter

La importancia de las redes sociales y su influencia en la propia elaboración de nuestra “imagen corporal” es un tema de gran actualidad y de efectos aún no definidos e imprevisibles.

El “facebook”, creado por Mark Zuckerberg, era una red de comunicaciones entre estudiantes de la Universidad de Harvard. En la actualidad cuanta con más de 1200 millones de usuarios que exponen su vida privada, fotografías… con total falta de privacidad. Además se utiliza el “Selfie” que es la autofotografía con el móvil o cámara digital. La inmediatez es otra de sus peculiaridades. Se comparten momentos, vestidos, posturas….

Igualmente hay que tener en cuenta el fenómeno que ha supuesto  Instagram.com que es una página web en la que capturan y cuelgan momentos de su vida personal: Fiestas, vestidos, separaciones, nuevas relaciones, etc.
Asimismo el Twiter creado por Jack Dorsey para enviar mensajes cortos y que se puede considerar el SMS de Internet. Estas tecnologías tienen el efecto de la inmediatez.

Con estos nuevos modelos de comunicación la influencia de los demás en la propia elaboración dinámica de la “imagen corporal” son de efectos constantes, mantenidos e imprevisibles. ¿Dónde queda la intimidad? Y ¿El pudor?

Hace unos pocos años un ejecutivo de mediana edad no se sentía vestido sino llevaba corbata. Hoy sorprende ver en fines de semana la vestimenta de algunos de estos altos directivos aduciendo comodidad y en muchos casos es un afán de rejuvenecimiento por imitación.

En este apartado adquiere gran importancia la imitación a los demás y la identificación. Al imitar a los demás modificamos el esquema de nuestra imagen corporal adaptándola a como los demás quieren que sea. El vestido nos permite modificar nuestra propia imagen corporal y de una forma inconsciente hacer nuestra propia transformación. Es importante, además, porque en la forma en que nos presentamos a los demás, desvelamos como queremos que nos vean e identifiquen.

Con la presentación de nuestra imagen corporal hacemos el acto voluntario de darnos a conocer. Acto voluntario que guarda estrecha relación con el pudor y con el derecho a la intimidad. En casa estamos vestidos de una forma cómoda, al salir a la calle nos colocamos prenda de abrigo o cobertura. Al asistir a un acto social nos vestimos de una determinada forma. Nosotros tenemos derecho a que nos conozcan cómo nos mostramos. Si no nos mostramos, no existimos. Esto explica en parte la tolerancia social al aborto. Aquel ser no ha sido visto, luego no se ha identificado o sea que no ha existido (Barbotin, 1977). (11)

Dentro de este apartado y en su polo opuesto se sitúa a la “vedette”. Este ser que los demás han convertido en eje de todas las miradas, no para conocer su “yo”, sino para observar su forma corporal como un esquema aislado del cuerpo, del que sólo interesa la apariencia para fines comerciales, de difusión o de otra índole.

En este apartado no profundizaremos en el ultraje a la intimidad corporal, que nos parece esencial en toda persona, ya que se aparta del motivo de esta monografía, pero es de tener en cuenta la repercusión dentro de la sociedad de la difusión de un determinado tipo de “esquema corporal”, que influye en la repercusión que el “mundo” ejerce sobre el propio esquema corporal.

Aunque tiene su interés la definición de los parámetros estéticos de  belleza, confinada en normas de proporcionalidad y armonía, nos interesa más ocuparnos de la belleza corporal como esquema situado en el tiempo y en un contexto social e histórico, capaz de provocar admiración y deseos de imitación o identificación, portador de cánones de “belleza activa” e inductor de mimetismo dentro de un grupo social.

La evolución de la imagen corporal a lo largo del tiempo queda muy bien reflejado en el cuadro de Rubens: “Las Tres Gracias” que en su época fueron iconos de la belleza femenina y en la actualidad serían candidatas a una liposucción.

Las tres gracias de Rubens

Fig 13. Las tres gracias de Rubens.