Belleza, imagen corporal
y cirugía estética

Dismorfofobia corporal y cirugía plástica

Volveremos a insistir, por su importancia clínica, en el concepto de Dismorfofobia y su relación con la cirugía estética.

Los valores sociales influyen mucho en la imagen del cuerpo, y es una parte importante de su autoestima. Los medios de difusión, prensa, televisión proyectan la impresión de que existen ciertas normas de apariencia. Esto conduce a los individuos a compararse con personas de la televisión o de las revistas. La mayoría de la gente tiene preocupaciones relacionadas con la apariencia; sin embargo, si la preocupación del paciente requiere ayuda e interfiere con el funcionamiento social u ocupacional, se considera patológica.

La Dismorfofobia Corporal (DC) (17) fue reconocida formalmente como patología en 1997, bajo el nombre de desórdenes morfosomáticos. La DC se define como la preocupación imaginaria por un pequeño o leve defecto en la apariencia física. Esta preocupación causa mucho nerviosísimo e impide un buen  desempeño en la vida social, ocupacional y en otras áreas de desarrollo personal.

Es más frecuente en hombres jóvenes y se conoce como el síndrome de S.I.M.O.N (single-immature-man-obsessive-narcissistic.) hombres solteros con una obsesión narcisista, normalmente centrado el defecto en la pirámide nasal o en el pabellón auricular.

Hay que tener en cuenta que muchos pacientes afectados con DC tienen condiciones coexistentes, tales como desorden obsesivo-compulsivo (ODC), depresión, desilusión, o fobia social.

Estos pacientes muchas veces visitan al cirujano plástico y desean una intervención de cirugía estética. 

Es un hecho que con las intervenciones de cirugía estética se evidencian las modificaciones de la corporalidad y como se soluciona el problema de su imagen corporal cuando existe un defecto físico evidente que causa sufrimiento aunque es muy importante saber diagnosticar si hay un fondo de alteración dismorfofóbica que haga aconsejable el tratamiento psiquiátrico en vez del quirúrgico.

Vemos pues la importancia que tiene los conocimientos de psicología  y psiquiatría para el Cirujano plástico. 

Por nuestra parte hemos sido muy conscientes de la importancia del conocimiento de la Psicología de nuestros pacientes para poder realizar el tratamiento adecuado. Nuestra formación en psicología y psiquiatría, además de la adquirida durante los estudios de la carrera de medicina, fue la realización de un “Bachelor” en el Instituto de Artes Liberales de la Universidad de Navarra con la tesis que tiene por título “Rinoplastia. Tratamiento Psico-somático” (18) en la que se llevó a cabo un estudio psicológico en 50 pacientes a los que se realizó corrección quirúrgica de las deformidades de la pirámide nasal y evaluación psicológica de los posibles cambios de su imagen corporal. Los test a los que fueron sometidos los pacientes antes de la intervención, a los tres meses y al año de postoperatorio  fueron: Test de Matrices Progresivas (Raven), Cuestinario de Personalidad. MMPI (= Minnesota Multiphasic Personalty Inventory) y Test de la Figura Humana de Karen Machover.

Con este estudio aprendimos a valorar la importancia que tiene para el cirujano plástico el conocimiento del entorno psicológico de sus pacientes.