Belleza, imagen corporal
y cirugía estética

3. Cirugía estética

Cirugía estética

Fig 14. Cartel del curso El Rostro Humano identidad y parecido "Abans i després: La identitat operada"
dirigido por el Prof. Quílez y de la Facultat de Belles Arts de la Universitat de Barcelona

La etimiología de la palabra cirugía es de origen compuesto de dos palabras griegas, XEIP= mano y de Epyov= trabajo.

El término estética proviene del griego aisthetike, que significa sensación, sensibilidad, propiamente de lo bello.

En filosofía, la estética se define como el estudio de la esencia y de la percepción de la belleza. “Aistresin” aquello que gusta.

La estética es la “ciencia de lo bello”. Por todo ello al añadirle a la palabra cirugía  quiere decirse “Cirugía de la belleza”.

Pero por otro lado, medicina del latín Mederi, que significa curar, es la ciencia que se ocupa del tratamiento de la enfermedad y tiene como objetivo recuperar la salud.

La cirugía es parte esencial de la medicina y la cirugía estética lo es por sí misma de la cirugía y por ende también de la medicina.

En concreto quiero profundizar más en este punto. Se ha querido banalizar la cirugía estética y ello es debido a la utilización errónea de técnicas que son buenas en sí mismas, si son utilizadas adecuadamente...
Un reciente estudio del Journal of Management Inquiry expone la facilidad de conseguir trabajo para los artistas de Hollywood dependiendo del sexo y de la edad. Los  actores  tienen su punto más álgido de trabajo entre los 40 y 60 años y lo mantienen a pesar de envejecer. No depende de su belleza sino  de que sean buenos actores.

Las actrices, en cambio, triunfan en su juventud si son bellas. Si son buenas actrices puede que lleguen hasta alrededor de los 40 años pero solo en casos muy excepcionales siguen trabajando, con buenos honorarios, después de la cuarta década de su vida.

Si no quieren envejecer buscan la solución en la cirugía estética, no para corregir un defecto físico, sino con la intención de mantenerse joven, ya que creen erróneamente que guarda una relación directa, el que parezcan jóvenes con seguir trabajando en buenos papeles.

No son  pacientes de cirugía estética, pero cosmetólogos cirujanos con mal criterio médico, les intervienen.  Se operan una y otra vez y los resultados objetivos, externos, son cada vez más desastrosos y a nivel interno, psicológico, les causa una gran insatisfacción personal. Este hecho en psicología se llama Síndrome de Dorian Gray emulando la magnífica obra de Oscar Wilde.

No cirugía estética

Fig 15. Ejemplo de No cirugía estética.

Esto no es cirugía estética, no es medicina, pero al ser gente famosa ha sido la causa de que exista una opinión bastante generalizada, pero no cierta, de que hay mucha  gente adicta a la cirugía estética. La realidad es qué a la gente normal les da mucho miedo someterse a una intervención quirúrgica bajo anestesia, padecer dolor… y solo el hecho de querer solucionar un problema  que les hace sufrir, es lo que les anima a operarse.

La cirugía estética se ocupa de aquellas alteraciones de la imagen corporal  que causan sufrimiento. El nombre correcto es Cirugía Plástica. Plástica viene  de la palabra griega Plastikus, forma, ya que se ocupa de modificar la forma externa de una parte del cuerpo humano alterada. Pero debemos tener en cuenta otro parámetro muy importante que es la función a la que está destinada esta área topográfica.

La cirugía estética debe corregir la forma de esta área dismórfica que causa sufrimiento, pero siempre respetando y mejorando la función que le es propia.

Para comprender la necesidad de la cirugía plástica ayuda la definición de “salud” dada por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.):

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Y prosigue. “La enfermedad es la alteración estructural o funcional que afecta negativamente al estado del bienestar”.

Está claro la relación directa de la cirugía estética con la imagen corporal. La cirugía plástica y estética tiene como finalidad corregir un defecto físico de una determinada zona de la morfología corporal con la intención de que sea más armónica y siguiendo los parámetros la belleza, pero teniendo en cuenta mejorar la función de esta zona topográfica y no dejar los estigmas o secuelas de una mala cirugía.

La cirugía estética bien operada, bien hecha, no se debe notar. Se tiene que conseguir un aspecto totalmente natural y que no se vea operado. No se debe evidenciar que ha sufrido una intervención quirúrgica.

Es muy importante el análisis que debe hacer el cirujano plástico al efectuar la historia clínica antes de operar  un paciente que se queje de una dismorfia, de una alteración de la forma de su envoltura corporal. Es esencial tener en cuenta que la imagen corporal es el esquema o percepción que tenemos de nuestro propio cuerpo, pero que además también influye mucho lo que nos circunda. Los demás influyen en la elaboración de nuestra propia imagen corporal. La satisfacción que uno siente hacia su propia imagen suele ser el reflejo de la actitud de los que nos rodean.

Hay muchos factores que tienen que ver con nuestra última percepción de la imagen corporal; la vida social, las modas, las tendencias. Podemos afirmar que las influencias externas repercuten directamente en como percibimos nuestra propia imagen corporal.

Merece mención especial dedicarnos de una forma específica, concreta, al análisis del rostro ya que es aquella parte del cuerpo que nos identifica delante de los demás. El Rostro humano a través de las expresiones, refleja nuestro estado de ánimo, los demás identifican nuestro carácter y nuestra identidad por las sensaciones que perciben a través de nuestras expresiones faciales.

Cualquier defecto físico que refleje cansancio, tristeza, dureza de carácter, agresividad… puede hacer sufrir a la persona que lo padece y muchas veces no tiene relación con la verdad. Esta frase común de que: “la cara es el espejo del alma” no es real.  Unas ojeras o bolsas palpebrales que entristecen la mirada y dan aspecto cansado casi siempre son de origen genético y en cambio se asocia a llevar una vida desordenada con pocas horas de sueño.

Las operaciones de cirugía estética corrigen los defectos que causan sufrimiento. Estas intervenciones afectan a nuestras expresiones y por ello modifican nuestra imagen corporal. Si volvemos a remontarnos a la palabra estética, vemos que la palabra estética viene del griego “Aestetique”, que quiere decir sensación, sensibilidad, en lenguaje llano quiere decir lo bello. En filosofía se define como el estudio de la esencia y la percepción de la belleza. A la estética se le llama ciencia de lo bello. Si aplicamos este concepto a aquellas intervenciones de cirugía plástica referida a las zonas del cuerpo que queremos modificar porque al ser feas hacen sufrir al paciente, le llamamos cirugía estética. La cirugía estética tiene como objetivo  corregir aquel defecto siguiendo los parámetros de lo que se considera bello, es pues la cirugía de la belleza. Por eso, el cirujano plástico debe conocer los parámetros de simetría y proporción del cuerpo humano, no para hacer cirugías repetitivas, unas de otras, que todas se parezcan, sino porque el conocimiento de los cánones de simetría y proporción son muy útiles para establecer el protocolo correcto ante una intervención de cirugía estética. El cirujano plástico debe conocer los parámetros de las proporciones del rostro humano para poder hacer un análisis preoperatorio del paciente y poder valorar la magnitud del defecto y hacer un protocolo de atención correcto. Este protocolo de actuación tiene dos objetivos: conocer los parámetros de belleza ideal y lo que es más adecuado para el paciente al  efectuar un análisis de la identidad de este paciente, sobre todo de su rostro, sus facciones; para poder corregir bien el defecto que le hace sufrir pero sin cambiar su identidad.